miércoles, 27 de abril de 2011

Y sésamo se abrió...

- Vaya.. - Me froté los ojos.- Esto es alucinante..- Miré otra vez la hora.- Aún faltan diez minutos para que pase esa hora...- suspiré.- Voy a ducharme, así me despejo y me preparo un chute de chocolate blanco con crema de frutos del bosque.. mmm..

Apagué el ordenador y salí de mi habitación deslizandome por las escaleras que permitían que bajara al salón-cocina y cayera encima del sofá de cuero negro. Levantándome de un salto, en tres pasos llegué hasta la nevera.- Veamos.. quiero chocolate blanco...- La nevera tenia una pantalla táctil en la parte frontal.- con crema de frutas del bosque...- Empecé a pulsar varias opciones.- Bien..

¡Ding!

La nevera abrió un compartimento donde habia chocolate blanco y un tubo con la crema. La cogí, lo preparé y lo metí todo en el microondas.- Cinco minutos... ¿Verdad, Mamá?.- Miré nuestra foto que estaba encima de la televisión y sonreí.- ¡A-aahora a la ducha!.- Corrí saltando el sofá y me metí en el aseo.

No era ni muy grande ni muy pequeño, tan solo tenia lo básico y una pequeña planta que le daba color. Pulsé un botón y una baldosa del suelo comenzó a iluminarse de un color azul claro. Me situé encima de ella, ya desnuda, y el agua empezó a brotar por todos lados, chocando contra mi piel de una forma suave pero firme.

Empecé masajeando mi cabello. El jabón empezaba a unirse al baile del agua y cerré los ojos..


- ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!.
-
Un grito desgarrador retumbó en mis oidos.

- ¿..Mamá..?, ¿¡¿!... Mamá...?!?!


Abrí los ojos.

Mis lágrimas caían confundiéndose con las gotas que se paseaban libres por mi cuerpo.

¡¡... Mamá.. no te mueras..!!

Me apoyé en la pared.

¡¡... MAMÁAAAAAAAAAAAAAAAAAAA...!!

Pulsé un botón y el agua empezó a perder impulso. Estaba temblando y me apoye en el lavabo.. Mis lágrimas caían con más fuerza. Apreté con fuerza y rabia, tenia los puños rojos.-...Te odio...- Miraba a esa chica de ojos verdes relucientes.. que se reflejaba en el espejo.

-.. Te odio...- Te odio por no haber podido salvarla..Por haberte quedado ahí quieta, impotente.. por no haber hecho nada. Por solo haber visto como sus ojos se cerraban y perdían esa luz que iluminaba nuestra vida.. esos ojos que.. siempre me habían amado.

Porque ya nada es igual.


¡Bum!



- Alex, ¿estás en casa?.- Mi padre.- ¿Alex? Tengo que hablar contigo..

Ya me parecía raro que llegara a casa.. hacía dos días que no se pasaba por aquí.- Estoy en la ducha, espera un momento por favor.

- No tengo tiempo, cielo.- Cerré los ojos con un gesto de dolor.- Yo.. bueno.. quería disculparme por mi ausencia estos dos días.. yo..

No soportas estar cerca de mí. Lo entiendo, te recuerdo demasiado a ella, a ella y a ese día..

- Yo.. lo siento.. Necesitaba despejarme. Pero ahora estoy mucho mejor, aunque por desgracia.- Sabes que eso no es lo que piensas, en el fondo te sientes aliviado.- me envían un tiempo fuera de aquí... No puedo llevarte contigo porque serán solo dos meses y bueno.. Sé que eres una chica responsable..

Salí del baño sigilosamente y vi como mi padre se movía nervioso, mirando a todos lados, hasta que se encontró conmigo.- ¿Y bien?.- Pregunté enfrentando la mirada con la suya.. aunque no por mucho tiempo. La apartamos enseguida, él a un cuadro de un barco y yo a sus hombros o más allá, tal vez a la pared. Simplemente desaparecimos.

Sonrió con pena.- Sé que puedes apañartelas sin mi. Te enviaré dinero. Cualquier cosa.. tienes mi teléfono personal o si no es algo muy grave.. habla con Julia, sé que estará dispuesta a ayudarte con lo que sea..- Miró el reloj.- Ya es muy tarde y tengo que coger un avión... Por cierto, ¿Qué haces aún levantada? ¿No tienes clase mañana?.- Me preguntó mientras recogía unos cuantos papeles y los metía en su maletín.

Cogí mi bol de chocolate y crema.- Me he quedado dormida haciendo un trabajo, y tengo que acabarlo esta noche, sea como sea.- Me dirigí hacia las escaleras.- Que tengas un buen viaje..

Mi padre solo asintió mientras se colocaba, como podía, la corbata.


- Agh.. odio los trajes y estas cosas que nos obligan a atarnos al cuello, de verdad.. ¡Son imposibles!.- Una niña pequeña que le observaba se rió de él. En cambio, la mujer que estaba a su lado solo sonrió dulcemente, aunque sus ojos mostraban un brillo juguetón.- Tu papá siempre está igual, ¿verdad Alex?.- Se reía un poco mientras cogía la corbata de su padre y se la colocaba perfectamente.- Ya está, cariño.

- No sé que haría sin ti..- Miró con amor a la mujer mientras oía una queja.- Y a ti también, gamberra.- Se lanzó a por la niña, con la cual acabó en el sofá haciéndose cosquillas mutuamente.

Noté como una lágrima amenazaba con desbordarse otra vez. Me giré rápidamente y subí. Una vez arriba, me apoyé en la barandilla y miré a mi padre de reojo un segundo. Ya estaba a punto de marcharse.- Dos meses... Mamá..- Miré mi cama desde ahí, fui con la intención de echarme pero me di la vuelta.- ¡Papá yo...!


¡Bam! - Se oyó como la puerta principal se cerraba.


¡..te quiero..!





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