lunes, 23 de mayo de 2011

Volemos hacia lo inverosímil

Salí disparada en cuanto estuvimos listos, amaba la velocidad aunque por supuesto nunca me dejaba llevar cuando llevaba a alguien conmigo. Aunque con Christian solo un poco..

No tardamos más de diez minutos en llegar al instituto.

Aparcamos donde siempre, en un camino algo apartado del tráfico y bajo una sombra de un roble. Nos quitamos los cascos de protección y enseguida una chica pelirroja apareció.- ¡Christian!, ¡Alex!.- Se acercaba corriendo.- ¡Vamos a llegar tarde a matemáticas naturales! ¡Dáos prisa!.- Dijo con un brillo especial mientras ella seguía sin esperarles.

Christian suspiró.- Siempre he pensado que Andrea es una chica especial.. pero esto ¡es el colmo!, la cerebrito esta..

Le di una colleja.- Calla y anda.- Pase por su lado indiferente mientras él me observaba tocándose la nuca.

- Siempre tan fría...- Masculló.

Pasé de Christian, quien enseguida se vió rodeado de compañeras, y me fui hacia clase. Mi instituto estaba formado por varios árboles enormes enlazados entre sí. El árbol central y más pequeño, era la administración. Luego habían dos árboles mucho más grandes que eran las aulas, una a cada lado de la administración.. formando a vista de pájaro una especie de U árbolea.

Nada más cruzar la puerta principal del árbol de las ciencias, escuché mi nombre.-Buenos días, Alex.- Mi corazón dió un brinco. Una chica con el pelo negro, oscuro como la noche y unos ojos brillantes como las estrellas me observaban atentamente.- Buenos días, Alice.- Intenté tranquilizarme y ser lo más indiferente posible. Seguí mi camino hacia las escaleras de las ramas numéricas.- ¿A dónde vas tan pronto?.- Estaba detrás mía. Ni me giré.- Pues.. a clase, me parece.- ¡Viva el mal humor..!- Andrea está esperándome.. ¿Quieres algo?.

Se le cayó un poco la sonrisa y sus ojos parecían haberse apagado.- No.. solo quería hablar contigo, pero da igual.- Sus ojos me decían todo lo contrario.

Solo asentí y subí a clase donde enseguida me encontré a Andrea, esperándome.- ¡Por fin! ¿Sabes que faltan 5 minutos?.- Andrea tenía ciertas manías, aunque era encantadora.- De verdad, me ponerme de los nervios todos los días...- Farfulló.

Yo simplemente me senté en mi asiento pegado a la ventana y me puse el mp4 mientras Andrea, me soltaba el mismo sermón de todos los días. Lo bueno es que cada año cambiaba, no era tan repetitiva como Christian decía.. algo es algo. Aunque mi mente enseguida, con la ayuda de la música, me llevó más allá de las cuerdas de ese bajo y los golpes en la batería, pasando por volar en mi moto hasta llegar a esos ojos que siempre me observaban, que siempre observaban mi alma.

- ¡Alex! Quítate ese aparato provoca sorderas y ponte tan recta como una escoba, que empezamos.- Una señora muy estirada, con el pelo verde, se puso delante de la pizarra.- ¿Todos listos?.- Analizó a cada uno, mesa por mesa, observando con curiosidad.- ¡Profundicemos en el mundo de las matemáticas pues!

Una hora más tarde y varios miles de excentricidades por parte de la profesora, salimos de clase. Lo mejor de todo, es que cada profesor tenia sus.. peculiaridades y ella no era la más extraña. ¿Increíble? Sí, son increíbles.

Y esta solo era la primera hora.

Ya más tarde, ya durante la media hora de descanso, me encontraba en una de las ramas exteriores. Normalmente, la mayoría suele permanecer en la cafetería o en alguna de las ramas exteriores principales. Esta en cambio era poco conocida y cualquiera que se hubiera fijado, sabia que era un puesto ocupado. Desde que empecé el instituto, vengo aquí cuando necesito descansar, pensar, dormir o como ahora, terminar lo más rápidamente un trabajo. El maldito trabajo sobre la historia de los “meteoritos” eso si, al final sin tanta información...

Me quedé traspuesta unos segundos.- Vaya.. siento como que.. lo que leí ayer aún no lo he.. procesado. Increible que no me haya puesto a pensar en ello..


- ¡Alex! ¡Aleeeeeex! ¡Oh baby yeah! ¡Answeeeeeer meeeeeeeeeee beautiful, sexy and hot rebel girl! Christian ¿quieres un poco de mi sandwich?.- Andrea venia cantando demasiado feliz...

- Eh.. no gracias, creo que voy a ir un segundo a hablar con los del equipo.- No pude evitar sonreir ante la cara de miedo de Christian. La última vez que comió algo hecho por Andrea, no volvió a ver la luz del sol en una semana.

- Yes, captain!.- Christian se fue mientras que Andrea se sentó a mi lado.- Mira que es fácil asustarle ¿Eh?.- Se rió.

- Sí, aunque lo veo normal.. aquella vez te pasaste, normal que tenga miedo a tu comida.- No pude evitar sonreir un poco, Andrea trataba a Christian como un conejillo de indias y era muy divertido.- Y lo de esa canción... creo que deberías ir olvidándola..


Andrea me miró como si estuviera loca.- ¡Pero que dices! Si esa canción no es cosa mia, la cantan los chicos estos con los que se junta Christian. Sabes que tu imagen de chica...


- Vale, vale.. pero no la cantes delante mía, ¿quieres?, además tengo que acabar esto..- Andrea solo resopló y se tumbó.

Pasaron cinco minutos. La miré de reojo, estaba demasiado callada.- ¿Un milagro?.- Miré al cielo y sonreí.- Ahora me creo cualquier cosa...- Dije en voz alta.

Andrea abrió un ojo.- ¿Cualquier cosa?

Suspiré.- Nah, cosas mias. Sigue jugando mentalmente a planear cosas que hacerle a Christian. Falta un cuarto de hora para historia y joder, todavía me falta.

Andrea se rió.- No sabes lo divertido que es imaginárselo en la cuerda floja con un bañador muy ridiculo.

La miré descolocada.- ¿Qué..? Pero, ¿y eso que tiene de científico..?

Una risa malvada salió de sus finos labios.- Tiene y mucho.. puedes averiguar como el miedo a las locas que le persiguen obsesionadamente crea un campo superior a la fuerza de la gravedad haciéndole capaz de no caer ni a un cortando la cuerda. Tenemos que probarlo.


miércoles, 4 de mayo de 2011

Y sésamo se abrió...

¡Beep!

Comenzó a sonar el despertador.

¡Beep!

- Mmm.. Apágate.- Murmuré.

¡Beep!

Me removí un poco.- Apágate.- Dije con la voz más alta. Seguía sonando.- ¡Apágate!.- Me incorporé ya exasperada.- Hasta que no consigue que me levante nada... Buff..- Que dolor de cabeza.- Anoche..

Miré en busca de mi libreta electrónica. En cuanto la encontré, vi que no fue un sueño, que todo era real. Que toda esa historia no era una película que me había inventado en mis sueños de tantas veces que he intentado montarla, adivinarla..

- Aaah.. y ni si quiera he hecho el trabajo..- Me froté los ojos, me estiré y me levanté algo mareada.- Son las 7:00.. a menos cuarto viene Christian.. mmm será mejor que me dé prisa.

Me dirigí medio dormida al aseo para prepararme y despertarme, aunque antes pasé por la cocina para que se fuera preparando una taza de leche caliente y media tostada con tomate. En cuanto salí lista y vestida del aseo, empecé a devorar el desayuno.- Creo que no debería hablar con nadie sobre todo lo que ocurrió..

Tan solo tardé veinte minutos, y en cuanto terminé subí corriendo a por mi libreta electrónica.- Veamos.. al señor Travis no le gusta que metamos información fuera de nuestro temario.. así que.. tal vez no debería insistir mucho en esa laguna de la historia.- Rápidamente, tenia toda la información que iba a utilizar en la pantalla.- Introducción... veamos... sí..

Rápidamente se hicieron las 7:45.

- ¡Alex, sal de una vez!.- Escuché una voz fuera.- Tan puntual como siempre.- No pienso llegar tarde otra vez.. ¿Me oyes?.

Sonreí, sabía que me esperaría incluso si se hacían las 8:00.- ¡Ya voy!.- Aún me faltaba desarrollar algunas partes del trabajo.- Bueno.. hasta más tarde no tengo historia.. algún hueco encontraré.- Cogí el móvil, las llaves y metí la libreta electrónica en una bandolera. Me puse la chaqueta de cuero y salí a fuera.

El cielo estaba emborronado, como si alguien hubiera pasado el dedo por las nubes y las hubiera esparcido y ensuciado su pulcro color blanco.- Va a llover.- Comentó Christian mientras estaba apoyado contra la pared mirando el cielo. Una brisa paseó por nuestro lado, perdiéndose en los agujeros de mi pantalón roto y balanceándo su cabello pelirrojo. Sonreí.- La lluvia es como un ritual de purificación, ¿no crees?, todo se siente más vivo después de una tormenta..- Le contesté. Un ritual..

Llovió durante seis días tras la muerte de aquellos héroes..

- ...perro mojado.

Me quedé algo trastocada.- ¿Qué has dicho..?.- No sé que me ha pasado.

- Que hueles así cuando llueve.- Me sacó la lengua mientras caminaba pasando su mano por la varanda hacia las escaleras.

- ¡Christian!.- Le perseguí.- Sabes que sin mi no te puedes ir a ningún lado.
- Seguro que con mis atractivos alguna otra chica me lleva al instituto.- Me dedicó una de esas sonrisas que utilizaba para ligar.

- Sabes que conmigo no funcionan y bueno, está bien. Si tan seguro de ti mismo estás.. y tan preocupado de que te pegue mi olor a perro mojado.. Te permito que te busques a otra... u otro. Eres tan atractivo que seguro algún chico cae también rendido a tus pies.- Le guiñé un ojo mientras me dirigía hacia el amor de mi vida y obtenía la vista al completo de mi casa

Los humanos aprendieron a acomodarse a la naturaleza. Hicieron de los árboles y las cuevas sus casas.

Me había quedado otra vez quieta, callada. Me venían como imágenes sin más a la cabeza. Antes, no había podido evitar acordarme con la lluvia de la muerte de los ases y es que es normal que el cielo adopte esa apariencia que le resta belleza y solo exprese tristeza. Esta vez, me di cuenta de que no había pasado tanto tiempo como para haber dejado de lado las bases de aquellos primeros que despertaron.

Yo vivía en un árbol.

Casi todos seguían mismos modelos, son árboles de cualquier tipo pero que comparten algo especial. En mi caso, vivía en un árbol no muy grande si lo comparamos con los tipos que hay. En la base, se situa la cocina, el aseo y la habitación de mis padres y arriba, en la copa, había como un balcón interior. No había segunda planta, así que mi padre instaló una escalera que daba directamente con lo que es mi habitación. Por fuera, el árbol cambia de aspecto según la estación del año y está rodeado con un pequeño jardín natural. Con suerte, mis padres consiguieron este árbol en una localización bastante buena, con un río cercano aunque algo lejano de las zonas de educación, comerciales..etc. Por ello me compraron una moto, me resultaba imposible madrugar más de lo justo para llegar a clase. Y aún así sigo llegando tarde..

Mi amigo Christian, en cambio, vivía en una cueva. Era muy común encontrar casas en zonas naturales y que aprovechaban todo lo que la naturaleza ofrecía, sin pedir ni más ni menos. Por supuesto, habíamos avanzado en tecnología.. el agua que utilizábamos era la obtenida por el árbol que.. por increíble que parezca, vivía.

Nosotros ya no somos parásitos.

La primera vez que estuve en casa de Christian me sorprendí, según el lugar hay distintos métodos para obtener agua e instalar cualquier sistema. La electricidad es independiente, cada uno la obtiene mediante paneles solares, paneles solares muy potentes y a la vez respetuosos con el impacto ambiental. Se adaptan perfectamente a cualquier paisaje.

Aunque claro, si nos pusieramos muy estrictos, cualquiera diría que si vivimos en árboles o en cuevas impedimos la vida de otros animales.. Estos árboles son especiales. Nosotros le aportamos materia orgánica y ellos nos aportan agua incluso en los inviernos más fríos. Viven con nosotros en simbiosis.


Esto es algo que se explica en todos los institutos, en la clase de medio ambiente. Aunque la verdad, ahora me encaja todo más si añado la actuación de los ases con respecto a su aparición.. Seguramente fue un regalo de ellos a los humanos, los cuáles no sabrían como convivir con la naturaleza sin hacerla daño.

Unos ojos marrones me observaban atentamente.- ¿Alex?.

Me sobresalté.- C-Christian.- Respiré.- Perdona, me he quedado algo.. ida.- Me subí encima de mi Yamaha eléctrica.- ¿Subes o qué? Llegamos tarde como siempre.- Me puse el collar de protección.

Christian me miró dudoso un momento y asintió. Se subió detrás mia, cogió el collar poniéndoselo y encendiendolo a la vez que yo. Un traje y un casco especial nos envolvió.- Vámonos.

Salí disparada.