jueves, 26 de enero de 2012

Y sin más volvió a la vida.

El caso es que me lo decía realmente seria y yo no pude evitar reírme. No sabría que haría sin Andrea. La quería muchísimo.- Bueno, pues hablando del rey de Roma..- Señalé con la mirada a un pelirrojo que venía corriendo hacia aquí.

¡Eh..! ¿Vamos levantán...?.- Se quedó callado y algo pálido.- Andrea, conozco esa mirada y.. no. Sea lo que sea, no.

¿Yo?.- Andrea me miró con su sonrisita que solo significaba problemas.- Christian, sabes que yo solo quiero lo mejor para ti.. eres taaaaaaan guapo...- Le puso ojitos.- Pero claro.. tantas chicas siguiéndote.. y nunca me haces caso. La verdad es que Alex y yo nos sentimos muy abandonadas.

¡Eh! A mí no me metas.- Recogí mis cosas y me levanté. No pude evitar lanzarle una mirada de lástima a Christian.- Chicos, creo que voy a ir adelantándome.. más o menos tengo terminado el trabajo.- Mascullé.- No creo que me diga nada el profesor pero..- Seguí mi camino y cada vez me iba alejando más y más de esos dos.- bueno, no creo que se huela nada ¿verdad?. Total, no he pensado en ello durante todo el día.. Pero, ¿por qué está prohibido conocer esa historia? Debería conocerla todo el mundo.

¡No! - Christian enseguida se puso a mi lado.- Yo también tengo prisa... ¡No eres la única que tiene que entregar un trabajo..! Y tú también Andrea, así que olvídate de tus.. maquiavélicas ideas en contra de mi persona y entrégale tu maravillosa redacción al profesor Travis.- Y comenzó a andar.

Andrea resopló y comenzó a andar, aunque al pasar por mi lado la escuché decir.. “ No pienso rendirme tan fácilmente...”. Pobre Christian. Sonreí. - ¡Eh! Esperadme.

15 minutos y al fin, el profesor Travis realiza su entrada triunfal. Como ya dije, ningún profesor de este instituto, puede ser catalogado como normal. Puede que sí como extravagantes, extraños e incluso especiales. Aunque bueno... tampoco es los alumnos nos quedemos atrás.

¡Buenos días/tardes/noches, queridos alumnos!.- Travis lanzó una de sus brillantes sonrisas.- Hoy es un día espléndido, tan espléndido como cualquier otro día de cualquier otro mes. ¿No os lo parece?.- Miró uno a uno, aunque estaba claro que no esperaba una respuesta.- Y que mejor forma de aprovechar estos días que con la historia que encierran hasta las más diminutas formas de vida que nos rodean. Pensad en cada historia que podría contarnos una hormiga, un pájaro o incluso un roble que ve pasar personas todos los días con diferentes historias que contar. ¡Maravilloso!

Se giró hacia la pizarra electrónica y la encendió al chasquear los dedos.- Soy el profesor Travis, por favor, tema 23.- La pantalla resplandeció y apareció una imagen que no me sonaba de nada. Y creo que los demás estaban igual.

Me pregunto si algún día se planteará cambiar ese discurso que da todos los días de la semana de cada mes... ¡Agh!.- Hice una mueca al darme cuenta de que empezaba a pensar como él.- ¡Socorro!.- Miré a Andrea que miraba encandilada a Travis.- Precisamente Andrea, no es la persona más adecuada para entenderme...- Un escalofrío recorrió mi espalda al acordarme de la primera semana que nos dio clase Travis. Andrea estaba insoportable.

¿Señorita Alex?.- Me encontré con los ojos dorados del señor Travis demasiado cerca de mí y no pude evitar sobresaltarme.- ¿Ha vuelto ya de las nubes? ¿Qué tal el viaje? ¿Muchas historias por descubrir?.- Me miraba con sincera curiosidad.

Algún sector de la clase le rió la gracia, la mayoría chicas que estaban coladas por sus cabellos pelinaranjas, algún chico también. Pero el resto solo suspiró, siempre me llamaban la atención por lo mismo.

Demasiadas, señor.- Sonreí algo avergonzada, pero mantuve la mirada.

En alguna ocasión, haré que nos narres alguna en clase. Pero ahora, me interesaría leer tu trabajo. El tuyo y el de los demás.- Se giró con una sonrisa.- Vamos chicos, mandadme el trabajo, aunque Alex.- Volvió a fijar su mirada en mí.- Espero que el tuyo..- Se calló y sin más se volvió a la pizarra.

En cuanto recibió todos los trabajos, comenzó la clase. Y en ningún otro momento volvió a fijar su mirada en mí.

Al menos, la clase se hizo amena y terminó enseguida. El profesor se fue sin más y Christian se acercó enseguida a Andrea y a mí.- Alex, ¿Qué te han contado las nubes esta vez?.- Me miraba divertido.

Resoplé.- Nada que te importe.

Christian.- Andrea le miraba muy seria.- No seas tan ignorante. ¿Quieres? ¡Las nubes podrían enviarte un rayo!

Christian se quedó estupefacto ante la seriedad de su amiga. Me miraba perplejo.

Y yo no pude aguantarme la risa.

P-pero ¿qué dices?.- Tartamudeó Christian.- ¡Cómo puedes decir esas cosas tan seria! ¡Estás loca!.

Y así empezó otra de sus muchas discusiones. El caso es que era divertido al principio, luego ya, te acostumbrabas y preferías escuchar música. Me puse los cascos y me puse a observar por la ventana.

El cielo estaba cubriéndose con un manto de nubes grisáceas. Se respiraba humedad y una sensación que solo notabas en días de lluvia. Una sensación de tristeza.. Pero a la vez de esperanza. Sentimientos algo contradictorios.. Llorar la muerte de aquellos héroes... y sentir que incluso sin ellos fuimos capaces de no rendirnos.. Increíble.- Es increíble el poder que podemos lograr con solo creer...

Justamente, mientras seguía perdida en aquel manto de nubes, algo o mejor dicho alguien llamó mi atención y me volvió a ese pequeño y cuadrado mundo llamado clase.

Realmente Christian y Andrea seguían discutiendo, aunque ahora más tranquilamente y con otra compañera de clase. Pero mi atención no fue llamada por ellos, sino más bien por ella.

Ella.

Se encontraba en la otra punta de la clase, sentada encima de uno de los pupitres y rodeada de sus fieles seguidores. Sonreí sarcásticamente. Aunque no podía dejar de observarla.

Habían pasado tantas cosas.

Vaya, parece que últimamente me ha dado por rememorar todo tipo de acontecimientos pasados.. Alex, Alex.. así no vas a ningún lado.- Suspiré. Alice...

Y sin darme cuenta, nuestras miradas se encontraron. Un dolor punzante atravesó mi pecho en ese mismo instante, como la mayoría de veces. Pero esta vez, una fuerza me obligó a seguir manteniéndole la mirada. Algo, algo dentro de mí necesitaba mirarla, mirar dentro de ella y perderme como siempre solía hacer en esos ojos que marcaban el ritmo de mi respiración y que lograban descomponerme completamente.

Y yo que pensaba que lo llevaba mucho mejor. Joder, que ha pasado ya.. ¿Un año?.

Un año... hace un mes... fue el aniversario... Sí.

Suspiré, y volví mi mirada a la ventana. Aunque no tuve tiempo ni si quiera de volver a perderme en los detalles que me aguardaban ahí fuera, esperando a que fueran analizados por mi mente porque enseguida, una voz que por desgracia conocía muy bien.

Hoy no hace tan buen día como para mirar con ansía el exterior.- Comenta una voz dulce y con un tono algo.. extraño. No necesitaba ni girarme, sabía exactamente que Alice estaba hablándome y la verdad, demasiado cerca.- Haga un buen día o no, nunca pienso renunciar a ese sentimiento de libertad.- Respondí.

Siempre tan.. libre.- Rió un poco, y me dio un vuelco el corazón, no pude evitar sonreír un poco.- Increíble, ¿Alex? ¿He visto lo que creo que he visto?.

Mi mente se congeló. No. No podía permitir que se acercara a mí. Prometí.. Lo prometí y no pienso romper esa promesa. No pienso volver a amar nunca más. ¡No!

Me levanté y mi mirada, posada en Alice, la dejó sin palabras.- Sueña.- Y así, sin más, cogí mis cosas y me fui. Tal vez quedaran aún dos clases más, pero necesitaba salir de ahí y recomponer mis pensamientos.

No pienso romper esa promesa nunca más. ¡Alex!.- Ya estaba saliendo cuando oí una voz.- Su voz.

Toda la clase nos estaba mirando. Estupendo.- ¿Qué quieres?.- Mi voz libre de emociones. Enseguida me fijé que un chico agarraba a Alice por la cintura y posaba su cabeza en su hombro.

¿Alice? ¿Qué haces hablando con esta? Deberías estar con nosotros en vez de malgastar tu tiempo en personas como...

Ya basta.- Era Christian.- Si tienes algo que decirle a Alex, tendrás que decírmelo primero a mí.

Cogí a Christian por el brazo y vi que Andrea no andaba muy lejos, la miré y me entendió. No hacían falta palabras.- Chicos, si no os importa, no tengo tiempo para tonterías.- Mis ojos no tenían expresión alguna y ellos sabían que lo último que debían hacer era cabrearme.

Siempre, siempre haces igual.- Alice, habló al fin. Me giré e hice ademán de irme, no quería escucharla.- Desde hace un año, desde que tu madre murió, no dejas de huir. Me paré en seco. Christian y Andrea se echaron atrás al ver la expresión de mi cara. Estaba jugando con fuego.

Y se iba a quemar.

Mis manos empezaban a sudar, y un color azulado empezaba a emanar de ellas.- Tú.. No tienes la más mínima idea...

¡Pues cuéntamelo!.- Alzó la voz interrumpiéndome, la verdad es que me sorprendió ese tono de.. desesperación. Aunque es imposible, yo a ella nunca la he importado. - Desde que ocurrió todo aquello... Dejaste de ser tú y todos.. ¡Todos!.- Miro a la mayoría de la clase, incluido a Will, que me miraba con rabia. El era quien abrazaba a Alice.- Estamos hartos de verte así. Echamos de menos a Alex..

Mi furia aumentaba con cada palabra, me notaba temblar, cada sonido que llegaba a mis oídos, cada nota que dibujaba su garganta hacia que mis cimientos se tambalearan cada vez más.

Mi subconsciente me decía que me calmara, que no escuchara. Que respirara profundo y mirara a los ojos de Andrea. Los tenía fijos en mí. Los sentía. Estaban quemándome la espalda.- Alex... cálmate. Puedes, puedes controlarte.

- A ninguno realmente les importas....- ¿Qué fue eso?.- Abrí los ojos ampliamente. ¿Estaba escuchando una voz?.- ¡No!

- Nunca les has importado, solo les importaba tu poder... ...

No, no. Eso no es verdad...

No...

- Todos te echan la culpa de la muerte de tu madre.

¡No..! ¡No...! ¡Fue un accidente! Yo no.. ¡Me quedé inmóvil! ¡No sabía que hacer..!.

Justo en ese momento, Christian y Andrea me agarraron. Me sacaron de allí.

Y menos mal.


No hay comentarios:

Publicar un comentario