No tardamos más de diez minutos en llegar al instituto.
Aparcamos donde siempre, en un camino algo apartado del tráfico y bajo una sombra de un roble. Nos quitamos los cascos de protección y enseguida una chica pelirroja apareció.- ¡Christian!, ¡Alex!.- Se acercaba corriendo.- ¡Vamos a llegar tarde a matemáticas naturales! ¡Dáos prisa!.- Dijo con un brillo especial mientras ella seguía sin esperarles.
Christian suspiró.- Siempre he pensado que Andrea es una chica especial.. pero esto ¡es el colmo!, la cerebrito esta..
Le di una colleja.- Calla y anda.- Pase por su lado indiferente mientras él me observaba tocándose la nuca.
- Siempre tan fría...- Masculló.
Pasé de Christian, quien enseguida se vió rodeado de compañeras, y me fui hacia clase. Mi instituto estaba formado por varios árboles enormes enlazados entre sí. El árbol central y más pequeño, era la administración. Luego habían dos árboles mucho más grandes que eran las aulas, una a cada lado de la administración.. formando a vista de pájaro una especie de U árbolea.
Nada más cruzar la puerta principal del árbol de las ciencias, escuché mi nombre.-Buenos días, Alex.- Mi corazón dió un brinco. Una chica con el pelo negro, oscuro como la noche y unos ojos brillantes como las estrellas me observaban atentamente.- Buenos días, Alice.- Intenté tranquilizarme y ser lo más indiferente posible. Seguí mi camino hacia las escaleras de las ramas numéricas.- ¿A dónde vas tan pronto?.- Estaba detrás mía. Ni me giré.- Pues.. a clase, me parece.- ¡Viva el mal humor..!- Andrea está esperándome.. ¿Quieres algo?.
Se le cayó un poco la sonrisa y sus ojos parecían haberse apagado.- No.. solo quería hablar contigo, pero da igual.- Sus ojos me decían todo lo contrario.
Solo asentí y subí a clase donde enseguida me encontré a Andrea, esperándome.- ¡Por fin! ¿Sabes que faltan 5 minutos?.- Andrea tenía ciertas manías, aunque era encantadora.- De verdad, me ponerme de los nervios todos los días...- Farfulló.
Yo simplemente me senté en mi asiento pegado a la ventana y me puse el mp4 mientras Andrea, me soltaba el mismo sermón de todos los días. Lo bueno es que cada año cambiaba, no era tan repetitiva como Christian decía.. algo es algo. Aunque mi mente enseguida, con la ayuda de la música, me llevó más allá de las cuerdas de ese bajo y los golpes en la batería, pasando por volar en mi moto hasta llegar a esos ojos que siempre me observaban, que siempre observaban mi alma.
- ¡Alex! Quítate ese aparato provoca sorderas y ponte tan recta como una escoba, que empezamos.- Una señora muy estirada, con el pelo verde, se puso delante de la pizarra.- ¿Todos listos?.- Analizó a cada uno, mesa por mesa, observando con curiosidad.- ¡Profundicemos en el mundo de las matemáticas pues!
Una hora más tarde y varios miles de excentricidades por parte de la profesora, salimos de clase. Lo mejor de todo, es que cada profesor tenia sus.. peculiaridades y ella no era la más extraña. ¿Increíble? Sí, son increíbles.
Y esta solo era la primera hora.
Ya más tarde, ya durante la media hora de descanso, me encontraba en una de las ramas exteriores. Normalmente, la mayoría suele permanecer en la cafetería o en alguna de las ramas exteriores principales. Esta en cambio era poco conocida y cualquiera que se hubiera fijado, sabia que era un puesto ocupado. Desde que empecé el instituto, vengo aquí cuando necesito descansar, pensar, dormir o como ahora, terminar lo más rápidamente un trabajo. El maldito trabajo sobre la historia de los “meteoritos” eso si, al final sin tanta información...
Me quedé traspuesta unos segundos.- Vaya.. siento como que.. lo que leí ayer aún no lo he.. procesado. Increible que no me haya puesto a pensar en ello..
- ¡Alex! ¡Aleeeeeex! ¡Oh baby yeah! ¡Answeeeeeer meeeeeeeeeee beautiful, sexy and hot rebel girl! Christian ¿quieres un poco de mi sandwich?.- Andrea venia cantando demasiado feliz...
- Eh.. no gracias, creo que voy a ir un segundo a hablar con los del equipo.- No pude evitar sonreir ante la cara de miedo de Christian. La última vez que comió algo hecho por Andrea, no volvió a ver la luz del sol en una semana.
- Yes, captain!.- Christian se fue mientras que Andrea se sentó a mi lado.- Mira que es fácil asustarle ¿Eh?.- Se rió.
- Sí, aunque lo veo normal.. aquella vez te pasaste, normal que tenga miedo a tu comida.- No pude evitar sonreir un poco, Andrea trataba a Christian como un conejillo de indias y era muy divertido.- Y lo de esa canción... creo que deberías ir olvidándola..
Andrea me miró como si estuviera loca.- ¡Pero que dices! Si esa canción no es cosa mia, la cantan los chicos estos con los que se junta Christian. Sabes que tu imagen de chica...
- Vale, vale.. pero no la cantes delante mía, ¿quieres?, además tengo que acabar esto..- Andrea solo resopló y se tumbó.
Pasaron cinco minutos. La miré de reojo, estaba demasiado callada.- ¿Un milagro?.- Miré al cielo y sonreí.- Ahora me creo cualquier cosa...- Dije en voz alta.
Andrea abrió un ojo.- ¿Cualquier cosa?
Suspiré.- Nah, cosas mias. Sigue jugando mentalmente a planear cosas que hacerle a Christian. Falta un cuarto de hora para historia y joder, todavía me falta.
Andrea se rió.- No sabes lo divertido que es imaginárselo en la cuerda floja con un bañador muy ridiculo.
La miré descolocada.- ¿Qué..? Pero, ¿y eso que tiene de científico..?
Una risa malvada salió de sus finos labios.- Tiene y mucho.. puedes averiguar como el miedo a las locas que le persiguen obsesionadamente crea un campo superior a la fuerza de la gravedad haciéndole capaz de no caer ni a un cortando la cuerda. Tenemos que probarlo.
Veo que has traspasado los personajes de aquélla historia que dejaste abandonada a esta ^^
ResponderEliminarMe parece bien, porque ellos no quieren que los olvides. En realidad, son buenas personas ;)