martes, 26 de mayo de 2015

De su mano.

En la vida de cada persona, hay situaciones que marcan un punto y a parte. Sabes que ese momento, será un momento que no olvidarás jamás. Sientes como se para el tiempo y entonces lo sabes, sabes que algo va a pasar. A veces es tan repentino, que no le encuentras sentido hasta mucho tiempo después y en otras, tienes que encontrárselo.

Soy muy joven, no creo haber vivido nada y sin embargo a veces siento que he vivido demasiado. La muerte no existía hasta que cumplí los 16 años. Creo que es la mejor forma para comenzar, porque así podréis imaginaros lo que tuve que sufrir al darme cuenta de que la muerte podía arrebatarme a una de las personas más importantes de mi vida.

Y cuando digo que a veces siento que he vivido demasiado. Aquel día, un domingo de marzo, me encontré paralizada en frente de la cama de mis padres. La escena la tengo grabada a fuego... Imaginaos a mi padre, un hombre de unos 50 años sujetando desesperadamente a mi madre que yacía entre sus brazos inconsciente. Mi padre tenía una expresión de locura; aquel día me quedó bien claro que si mi madre se iba, mi padre no tardaría.

Yo solo gritaba. Estaba quieta, de pie. No me acercaba a ella. Estaba aterrorizada y no me creía lo más mínimo lo que veía. Me parecía muy injusto, no dejaba de pensar y de pensar que no. Que no podía irse. Que aún tenía que graduarme de 4º de la ESO, de Bachillerato y hacer selectividad. Me tenía que dar un beso el primer día de Universidad y prohibirme coger el coche de noche cuando al fin me sacara el carné de conducir. Decirle que al fin había conseguido trabajo, que me iba a casar y que joder, tenía que conocer a mis hijos. No era justo, no quería. No estaba preparada aún para vivir sin ella. No. No quería.

La sensación era muy extraña, solo escuchaba el latido de mi corazón y mi respiración. Parecía como en una película, lo demás era borroso y solo veía, eso... Mi vida sin mi madre a partir de ese momento.

Y no. No lo podía aceptar. No recuerdo que vi, solo sé que grité... Jamás había gritado tanto. Tanto, que cuando volví a ver a mi madre, me dijo que me había escuchado. Me había escuchado... Y decidió volver.

No sé cuantas veces habré contado esta historia, pero nunca dejo de llorar. Sin embargo es importante porque, al fin y al cabo, ese fue uno de esos puntos y a parte. Un punto que me mandó directa a donde ella quería que fuera. Quería que la conociera, aunque durante bastante tiempo pude evitarla.

Ojalá la hubiera conocido antes y no como la tuve que conocer por primera vez. Pero no le guardo réncor. Ella es tan diferente a como la ve la mayoría de las personas... Es cierto que da respeto y miedo. Significa, para muchos, dolor y sufrimiento. La pérdida de una persona amada, el vacío que genera... A veces, ese vacío se queda para siempre.

Pero suena tan siniestro, tan dramático que yo no quiero pensar así de ella. Algunos me llaman fría y admito, que me desespero. Ella no tiene la culpa, precisamente ella es la solución al sufrimiento de la enfermedad que no podemos luchar. Ella puede dar paz a esas personas que ya no son ellas mismas, ya no pueden aguantarlo más. No con esto hablo de la Eutanasia ni el suicidio asistido.

El problema, lo tenemos nosotros. Porque ojalá, ojalá pudiera hacer eso mismo sin arrebatarnos a ese ser querido. Daría mi vida solo por cambiar eso.

Tras vivir aquella primera experiencia hace unos meses, tuve que respirar, respirar hondo porque aquello no acabó ahí. Ella me quería todavía, algo tendría que aprender.

¿Qué aprendes al acompañar a más de una docena de personas en su último viaje? Verles sonreir, hablar con ellos y que unas horas más tarde, les pongas a dormir para que su viaje sea lo más placentero posible durante el tiempo que necesiten... Su expresión de descanso, su expresión de agradecimiento, de cariño, de pena por su familia. No me creo que ella sea tan mala...

Aprendes a amar cada segundo con cada persona que verdaderamente te importa. Aprendes a querer saber lo que verdaderamente desean y prometerte a ti misma, que lucharás por ellos. Pase lo que pase.

Aunque prefiero no volver a verla en un tiempo.

jueves, 26 de enero de 2012

Y sin más volvió a la vida.

El caso es que me lo decía realmente seria y yo no pude evitar reírme. No sabría que haría sin Andrea. La quería muchísimo.- Bueno, pues hablando del rey de Roma..- Señalé con la mirada a un pelirrojo que venía corriendo hacia aquí.

¡Eh..! ¿Vamos levantán...?.- Se quedó callado y algo pálido.- Andrea, conozco esa mirada y.. no. Sea lo que sea, no.

¿Yo?.- Andrea me miró con su sonrisita que solo significaba problemas.- Christian, sabes que yo solo quiero lo mejor para ti.. eres taaaaaaan guapo...- Le puso ojitos.- Pero claro.. tantas chicas siguiéndote.. y nunca me haces caso. La verdad es que Alex y yo nos sentimos muy abandonadas.

¡Eh! A mí no me metas.- Recogí mis cosas y me levanté. No pude evitar lanzarle una mirada de lástima a Christian.- Chicos, creo que voy a ir adelantándome.. más o menos tengo terminado el trabajo.- Mascullé.- No creo que me diga nada el profesor pero..- Seguí mi camino y cada vez me iba alejando más y más de esos dos.- bueno, no creo que se huela nada ¿verdad?. Total, no he pensado en ello durante todo el día.. Pero, ¿por qué está prohibido conocer esa historia? Debería conocerla todo el mundo.

¡No! - Christian enseguida se puso a mi lado.- Yo también tengo prisa... ¡No eres la única que tiene que entregar un trabajo..! Y tú también Andrea, así que olvídate de tus.. maquiavélicas ideas en contra de mi persona y entrégale tu maravillosa redacción al profesor Travis.- Y comenzó a andar.

Andrea resopló y comenzó a andar, aunque al pasar por mi lado la escuché decir.. “ No pienso rendirme tan fácilmente...”. Pobre Christian. Sonreí. - ¡Eh! Esperadme.

15 minutos y al fin, el profesor Travis realiza su entrada triunfal. Como ya dije, ningún profesor de este instituto, puede ser catalogado como normal. Puede que sí como extravagantes, extraños e incluso especiales. Aunque bueno... tampoco es los alumnos nos quedemos atrás.

¡Buenos días/tardes/noches, queridos alumnos!.- Travis lanzó una de sus brillantes sonrisas.- Hoy es un día espléndido, tan espléndido como cualquier otro día de cualquier otro mes. ¿No os lo parece?.- Miró uno a uno, aunque estaba claro que no esperaba una respuesta.- Y que mejor forma de aprovechar estos días que con la historia que encierran hasta las más diminutas formas de vida que nos rodean. Pensad en cada historia que podría contarnos una hormiga, un pájaro o incluso un roble que ve pasar personas todos los días con diferentes historias que contar. ¡Maravilloso!

Se giró hacia la pizarra electrónica y la encendió al chasquear los dedos.- Soy el profesor Travis, por favor, tema 23.- La pantalla resplandeció y apareció una imagen que no me sonaba de nada. Y creo que los demás estaban igual.

Me pregunto si algún día se planteará cambiar ese discurso que da todos los días de la semana de cada mes... ¡Agh!.- Hice una mueca al darme cuenta de que empezaba a pensar como él.- ¡Socorro!.- Miré a Andrea que miraba encandilada a Travis.- Precisamente Andrea, no es la persona más adecuada para entenderme...- Un escalofrío recorrió mi espalda al acordarme de la primera semana que nos dio clase Travis. Andrea estaba insoportable.

¿Señorita Alex?.- Me encontré con los ojos dorados del señor Travis demasiado cerca de mí y no pude evitar sobresaltarme.- ¿Ha vuelto ya de las nubes? ¿Qué tal el viaje? ¿Muchas historias por descubrir?.- Me miraba con sincera curiosidad.

Algún sector de la clase le rió la gracia, la mayoría chicas que estaban coladas por sus cabellos pelinaranjas, algún chico también. Pero el resto solo suspiró, siempre me llamaban la atención por lo mismo.

Demasiadas, señor.- Sonreí algo avergonzada, pero mantuve la mirada.

En alguna ocasión, haré que nos narres alguna en clase. Pero ahora, me interesaría leer tu trabajo. El tuyo y el de los demás.- Se giró con una sonrisa.- Vamos chicos, mandadme el trabajo, aunque Alex.- Volvió a fijar su mirada en mí.- Espero que el tuyo..- Se calló y sin más se volvió a la pizarra.

En cuanto recibió todos los trabajos, comenzó la clase. Y en ningún otro momento volvió a fijar su mirada en mí.

Al menos, la clase se hizo amena y terminó enseguida. El profesor se fue sin más y Christian se acercó enseguida a Andrea y a mí.- Alex, ¿Qué te han contado las nubes esta vez?.- Me miraba divertido.

Resoplé.- Nada que te importe.

Christian.- Andrea le miraba muy seria.- No seas tan ignorante. ¿Quieres? ¡Las nubes podrían enviarte un rayo!

Christian se quedó estupefacto ante la seriedad de su amiga. Me miraba perplejo.

Y yo no pude aguantarme la risa.

P-pero ¿qué dices?.- Tartamudeó Christian.- ¡Cómo puedes decir esas cosas tan seria! ¡Estás loca!.

Y así empezó otra de sus muchas discusiones. El caso es que era divertido al principio, luego ya, te acostumbrabas y preferías escuchar música. Me puse los cascos y me puse a observar por la ventana.

El cielo estaba cubriéndose con un manto de nubes grisáceas. Se respiraba humedad y una sensación que solo notabas en días de lluvia. Una sensación de tristeza.. Pero a la vez de esperanza. Sentimientos algo contradictorios.. Llorar la muerte de aquellos héroes... y sentir que incluso sin ellos fuimos capaces de no rendirnos.. Increíble.- Es increíble el poder que podemos lograr con solo creer...

Justamente, mientras seguía perdida en aquel manto de nubes, algo o mejor dicho alguien llamó mi atención y me volvió a ese pequeño y cuadrado mundo llamado clase.

Realmente Christian y Andrea seguían discutiendo, aunque ahora más tranquilamente y con otra compañera de clase. Pero mi atención no fue llamada por ellos, sino más bien por ella.

Ella.

Se encontraba en la otra punta de la clase, sentada encima de uno de los pupitres y rodeada de sus fieles seguidores. Sonreí sarcásticamente. Aunque no podía dejar de observarla.

Habían pasado tantas cosas.

Vaya, parece que últimamente me ha dado por rememorar todo tipo de acontecimientos pasados.. Alex, Alex.. así no vas a ningún lado.- Suspiré. Alice...

Y sin darme cuenta, nuestras miradas se encontraron. Un dolor punzante atravesó mi pecho en ese mismo instante, como la mayoría de veces. Pero esta vez, una fuerza me obligó a seguir manteniéndole la mirada. Algo, algo dentro de mí necesitaba mirarla, mirar dentro de ella y perderme como siempre solía hacer en esos ojos que marcaban el ritmo de mi respiración y que lograban descomponerme completamente.

Y yo que pensaba que lo llevaba mucho mejor. Joder, que ha pasado ya.. ¿Un año?.

Un año... hace un mes... fue el aniversario... Sí.

Suspiré, y volví mi mirada a la ventana. Aunque no tuve tiempo ni si quiera de volver a perderme en los detalles que me aguardaban ahí fuera, esperando a que fueran analizados por mi mente porque enseguida, una voz que por desgracia conocía muy bien.

Hoy no hace tan buen día como para mirar con ansía el exterior.- Comenta una voz dulce y con un tono algo.. extraño. No necesitaba ni girarme, sabía exactamente que Alice estaba hablándome y la verdad, demasiado cerca.- Haga un buen día o no, nunca pienso renunciar a ese sentimiento de libertad.- Respondí.

Siempre tan.. libre.- Rió un poco, y me dio un vuelco el corazón, no pude evitar sonreír un poco.- Increíble, ¿Alex? ¿He visto lo que creo que he visto?.

Mi mente se congeló. No. No podía permitir que se acercara a mí. Prometí.. Lo prometí y no pienso romper esa promesa. No pienso volver a amar nunca más. ¡No!

Me levanté y mi mirada, posada en Alice, la dejó sin palabras.- Sueña.- Y así, sin más, cogí mis cosas y me fui. Tal vez quedaran aún dos clases más, pero necesitaba salir de ahí y recomponer mis pensamientos.

No pienso romper esa promesa nunca más. ¡Alex!.- Ya estaba saliendo cuando oí una voz.- Su voz.

Toda la clase nos estaba mirando. Estupendo.- ¿Qué quieres?.- Mi voz libre de emociones. Enseguida me fijé que un chico agarraba a Alice por la cintura y posaba su cabeza en su hombro.

¿Alice? ¿Qué haces hablando con esta? Deberías estar con nosotros en vez de malgastar tu tiempo en personas como...

Ya basta.- Era Christian.- Si tienes algo que decirle a Alex, tendrás que decírmelo primero a mí.

Cogí a Christian por el brazo y vi que Andrea no andaba muy lejos, la miré y me entendió. No hacían falta palabras.- Chicos, si no os importa, no tengo tiempo para tonterías.- Mis ojos no tenían expresión alguna y ellos sabían que lo último que debían hacer era cabrearme.

Siempre, siempre haces igual.- Alice, habló al fin. Me giré e hice ademán de irme, no quería escucharla.- Desde hace un año, desde que tu madre murió, no dejas de huir. Me paré en seco. Christian y Andrea se echaron atrás al ver la expresión de mi cara. Estaba jugando con fuego.

Y se iba a quemar.

Mis manos empezaban a sudar, y un color azulado empezaba a emanar de ellas.- Tú.. No tienes la más mínima idea...

¡Pues cuéntamelo!.- Alzó la voz interrumpiéndome, la verdad es que me sorprendió ese tono de.. desesperación. Aunque es imposible, yo a ella nunca la he importado. - Desde que ocurrió todo aquello... Dejaste de ser tú y todos.. ¡Todos!.- Miro a la mayoría de la clase, incluido a Will, que me miraba con rabia. El era quien abrazaba a Alice.- Estamos hartos de verte así. Echamos de menos a Alex..

Mi furia aumentaba con cada palabra, me notaba temblar, cada sonido que llegaba a mis oídos, cada nota que dibujaba su garganta hacia que mis cimientos se tambalearan cada vez más.

Mi subconsciente me decía que me calmara, que no escuchara. Que respirara profundo y mirara a los ojos de Andrea. Los tenía fijos en mí. Los sentía. Estaban quemándome la espalda.- Alex... cálmate. Puedes, puedes controlarte.

- A ninguno realmente les importas....- ¿Qué fue eso?.- Abrí los ojos ampliamente. ¿Estaba escuchando una voz?.- ¡No!

- Nunca les has importado, solo les importaba tu poder... ...

No, no. Eso no es verdad...

No...

- Todos te echan la culpa de la muerte de tu madre.

¡No..! ¡No...! ¡Fue un accidente! Yo no.. ¡Me quedé inmóvil! ¡No sabía que hacer..!.

Justo en ese momento, Christian y Andrea me agarraron. Me sacaron de allí.

Y menos mal.


lunes, 23 de mayo de 2011

Volemos hacia lo inverosímil

Salí disparada en cuanto estuvimos listos, amaba la velocidad aunque por supuesto nunca me dejaba llevar cuando llevaba a alguien conmigo. Aunque con Christian solo un poco..

No tardamos más de diez minutos en llegar al instituto.

Aparcamos donde siempre, en un camino algo apartado del tráfico y bajo una sombra de un roble. Nos quitamos los cascos de protección y enseguida una chica pelirroja apareció.- ¡Christian!, ¡Alex!.- Se acercaba corriendo.- ¡Vamos a llegar tarde a matemáticas naturales! ¡Dáos prisa!.- Dijo con un brillo especial mientras ella seguía sin esperarles.

Christian suspiró.- Siempre he pensado que Andrea es una chica especial.. pero esto ¡es el colmo!, la cerebrito esta..

Le di una colleja.- Calla y anda.- Pase por su lado indiferente mientras él me observaba tocándose la nuca.

- Siempre tan fría...- Masculló.

Pasé de Christian, quien enseguida se vió rodeado de compañeras, y me fui hacia clase. Mi instituto estaba formado por varios árboles enormes enlazados entre sí. El árbol central y más pequeño, era la administración. Luego habían dos árboles mucho más grandes que eran las aulas, una a cada lado de la administración.. formando a vista de pájaro una especie de U árbolea.

Nada más cruzar la puerta principal del árbol de las ciencias, escuché mi nombre.-Buenos días, Alex.- Mi corazón dió un brinco. Una chica con el pelo negro, oscuro como la noche y unos ojos brillantes como las estrellas me observaban atentamente.- Buenos días, Alice.- Intenté tranquilizarme y ser lo más indiferente posible. Seguí mi camino hacia las escaleras de las ramas numéricas.- ¿A dónde vas tan pronto?.- Estaba detrás mía. Ni me giré.- Pues.. a clase, me parece.- ¡Viva el mal humor..!- Andrea está esperándome.. ¿Quieres algo?.

Se le cayó un poco la sonrisa y sus ojos parecían haberse apagado.- No.. solo quería hablar contigo, pero da igual.- Sus ojos me decían todo lo contrario.

Solo asentí y subí a clase donde enseguida me encontré a Andrea, esperándome.- ¡Por fin! ¿Sabes que faltan 5 minutos?.- Andrea tenía ciertas manías, aunque era encantadora.- De verdad, me ponerme de los nervios todos los días...- Farfulló.

Yo simplemente me senté en mi asiento pegado a la ventana y me puse el mp4 mientras Andrea, me soltaba el mismo sermón de todos los días. Lo bueno es que cada año cambiaba, no era tan repetitiva como Christian decía.. algo es algo. Aunque mi mente enseguida, con la ayuda de la música, me llevó más allá de las cuerdas de ese bajo y los golpes en la batería, pasando por volar en mi moto hasta llegar a esos ojos que siempre me observaban, que siempre observaban mi alma.

- ¡Alex! Quítate ese aparato provoca sorderas y ponte tan recta como una escoba, que empezamos.- Una señora muy estirada, con el pelo verde, se puso delante de la pizarra.- ¿Todos listos?.- Analizó a cada uno, mesa por mesa, observando con curiosidad.- ¡Profundicemos en el mundo de las matemáticas pues!

Una hora más tarde y varios miles de excentricidades por parte de la profesora, salimos de clase. Lo mejor de todo, es que cada profesor tenia sus.. peculiaridades y ella no era la más extraña. ¿Increíble? Sí, son increíbles.

Y esta solo era la primera hora.

Ya más tarde, ya durante la media hora de descanso, me encontraba en una de las ramas exteriores. Normalmente, la mayoría suele permanecer en la cafetería o en alguna de las ramas exteriores principales. Esta en cambio era poco conocida y cualquiera que se hubiera fijado, sabia que era un puesto ocupado. Desde que empecé el instituto, vengo aquí cuando necesito descansar, pensar, dormir o como ahora, terminar lo más rápidamente un trabajo. El maldito trabajo sobre la historia de los “meteoritos” eso si, al final sin tanta información...

Me quedé traspuesta unos segundos.- Vaya.. siento como que.. lo que leí ayer aún no lo he.. procesado. Increible que no me haya puesto a pensar en ello..


- ¡Alex! ¡Aleeeeeex! ¡Oh baby yeah! ¡Answeeeeeer meeeeeeeeeee beautiful, sexy and hot rebel girl! Christian ¿quieres un poco de mi sandwich?.- Andrea venia cantando demasiado feliz...

- Eh.. no gracias, creo que voy a ir un segundo a hablar con los del equipo.- No pude evitar sonreir ante la cara de miedo de Christian. La última vez que comió algo hecho por Andrea, no volvió a ver la luz del sol en una semana.

- Yes, captain!.- Christian se fue mientras que Andrea se sentó a mi lado.- Mira que es fácil asustarle ¿Eh?.- Se rió.

- Sí, aunque lo veo normal.. aquella vez te pasaste, normal que tenga miedo a tu comida.- No pude evitar sonreir un poco, Andrea trataba a Christian como un conejillo de indias y era muy divertido.- Y lo de esa canción... creo que deberías ir olvidándola..


Andrea me miró como si estuviera loca.- ¡Pero que dices! Si esa canción no es cosa mia, la cantan los chicos estos con los que se junta Christian. Sabes que tu imagen de chica...


- Vale, vale.. pero no la cantes delante mía, ¿quieres?, además tengo que acabar esto..- Andrea solo resopló y se tumbó.

Pasaron cinco minutos. La miré de reojo, estaba demasiado callada.- ¿Un milagro?.- Miré al cielo y sonreí.- Ahora me creo cualquier cosa...- Dije en voz alta.

Andrea abrió un ojo.- ¿Cualquier cosa?

Suspiré.- Nah, cosas mias. Sigue jugando mentalmente a planear cosas que hacerle a Christian. Falta un cuarto de hora para historia y joder, todavía me falta.

Andrea se rió.- No sabes lo divertido que es imaginárselo en la cuerda floja con un bañador muy ridiculo.

La miré descolocada.- ¿Qué..? Pero, ¿y eso que tiene de científico..?

Una risa malvada salió de sus finos labios.- Tiene y mucho.. puedes averiguar como el miedo a las locas que le persiguen obsesionadamente crea un campo superior a la fuerza de la gravedad haciéndole capaz de no caer ni a un cortando la cuerda. Tenemos que probarlo.


miércoles, 4 de mayo de 2011

Y sésamo se abrió...

¡Beep!

Comenzó a sonar el despertador.

¡Beep!

- Mmm.. Apágate.- Murmuré.

¡Beep!

Me removí un poco.- Apágate.- Dije con la voz más alta. Seguía sonando.- ¡Apágate!.- Me incorporé ya exasperada.- Hasta que no consigue que me levante nada... Buff..- Que dolor de cabeza.- Anoche..

Miré en busca de mi libreta electrónica. En cuanto la encontré, vi que no fue un sueño, que todo era real. Que toda esa historia no era una película que me había inventado en mis sueños de tantas veces que he intentado montarla, adivinarla..

- Aaah.. y ni si quiera he hecho el trabajo..- Me froté los ojos, me estiré y me levanté algo mareada.- Son las 7:00.. a menos cuarto viene Christian.. mmm será mejor que me dé prisa.

Me dirigí medio dormida al aseo para prepararme y despertarme, aunque antes pasé por la cocina para que se fuera preparando una taza de leche caliente y media tostada con tomate. En cuanto salí lista y vestida del aseo, empecé a devorar el desayuno.- Creo que no debería hablar con nadie sobre todo lo que ocurrió..

Tan solo tardé veinte minutos, y en cuanto terminé subí corriendo a por mi libreta electrónica.- Veamos.. al señor Travis no le gusta que metamos información fuera de nuestro temario.. así que.. tal vez no debería insistir mucho en esa laguna de la historia.- Rápidamente, tenia toda la información que iba a utilizar en la pantalla.- Introducción... veamos... sí..

Rápidamente se hicieron las 7:45.

- ¡Alex, sal de una vez!.- Escuché una voz fuera.- Tan puntual como siempre.- No pienso llegar tarde otra vez.. ¿Me oyes?.

Sonreí, sabía que me esperaría incluso si se hacían las 8:00.- ¡Ya voy!.- Aún me faltaba desarrollar algunas partes del trabajo.- Bueno.. hasta más tarde no tengo historia.. algún hueco encontraré.- Cogí el móvil, las llaves y metí la libreta electrónica en una bandolera. Me puse la chaqueta de cuero y salí a fuera.

El cielo estaba emborronado, como si alguien hubiera pasado el dedo por las nubes y las hubiera esparcido y ensuciado su pulcro color blanco.- Va a llover.- Comentó Christian mientras estaba apoyado contra la pared mirando el cielo. Una brisa paseó por nuestro lado, perdiéndose en los agujeros de mi pantalón roto y balanceándo su cabello pelirrojo. Sonreí.- La lluvia es como un ritual de purificación, ¿no crees?, todo se siente más vivo después de una tormenta..- Le contesté. Un ritual..

Llovió durante seis días tras la muerte de aquellos héroes..

- ...perro mojado.

Me quedé algo trastocada.- ¿Qué has dicho..?.- No sé que me ha pasado.

- Que hueles así cuando llueve.- Me sacó la lengua mientras caminaba pasando su mano por la varanda hacia las escaleras.

- ¡Christian!.- Le perseguí.- Sabes que sin mi no te puedes ir a ningún lado.
- Seguro que con mis atractivos alguna otra chica me lleva al instituto.- Me dedicó una de esas sonrisas que utilizaba para ligar.

- Sabes que conmigo no funcionan y bueno, está bien. Si tan seguro de ti mismo estás.. y tan preocupado de que te pegue mi olor a perro mojado.. Te permito que te busques a otra... u otro. Eres tan atractivo que seguro algún chico cae también rendido a tus pies.- Le guiñé un ojo mientras me dirigía hacia el amor de mi vida y obtenía la vista al completo de mi casa

Los humanos aprendieron a acomodarse a la naturaleza. Hicieron de los árboles y las cuevas sus casas.

Me había quedado otra vez quieta, callada. Me venían como imágenes sin más a la cabeza. Antes, no había podido evitar acordarme con la lluvia de la muerte de los ases y es que es normal que el cielo adopte esa apariencia que le resta belleza y solo exprese tristeza. Esta vez, me di cuenta de que no había pasado tanto tiempo como para haber dejado de lado las bases de aquellos primeros que despertaron.

Yo vivía en un árbol.

Casi todos seguían mismos modelos, son árboles de cualquier tipo pero que comparten algo especial. En mi caso, vivía en un árbol no muy grande si lo comparamos con los tipos que hay. En la base, se situa la cocina, el aseo y la habitación de mis padres y arriba, en la copa, había como un balcón interior. No había segunda planta, así que mi padre instaló una escalera que daba directamente con lo que es mi habitación. Por fuera, el árbol cambia de aspecto según la estación del año y está rodeado con un pequeño jardín natural. Con suerte, mis padres consiguieron este árbol en una localización bastante buena, con un río cercano aunque algo lejano de las zonas de educación, comerciales..etc. Por ello me compraron una moto, me resultaba imposible madrugar más de lo justo para llegar a clase. Y aún así sigo llegando tarde..

Mi amigo Christian, en cambio, vivía en una cueva. Era muy común encontrar casas en zonas naturales y que aprovechaban todo lo que la naturaleza ofrecía, sin pedir ni más ni menos. Por supuesto, habíamos avanzado en tecnología.. el agua que utilizábamos era la obtenida por el árbol que.. por increíble que parezca, vivía.

Nosotros ya no somos parásitos.

La primera vez que estuve en casa de Christian me sorprendí, según el lugar hay distintos métodos para obtener agua e instalar cualquier sistema. La electricidad es independiente, cada uno la obtiene mediante paneles solares, paneles solares muy potentes y a la vez respetuosos con el impacto ambiental. Se adaptan perfectamente a cualquier paisaje.

Aunque claro, si nos pusieramos muy estrictos, cualquiera diría que si vivimos en árboles o en cuevas impedimos la vida de otros animales.. Estos árboles son especiales. Nosotros le aportamos materia orgánica y ellos nos aportan agua incluso en los inviernos más fríos. Viven con nosotros en simbiosis.


Esto es algo que se explica en todos los institutos, en la clase de medio ambiente. Aunque la verdad, ahora me encaja todo más si añado la actuación de los ases con respecto a su aparición.. Seguramente fue un regalo de ellos a los humanos, los cuáles no sabrían como convivir con la naturaleza sin hacerla daño.

Unos ojos marrones me observaban atentamente.- ¿Alex?.

Me sobresalté.- C-Christian.- Respiré.- Perdona, me he quedado algo.. ida.- Me subí encima de mi Yamaha eléctrica.- ¿Subes o qué? Llegamos tarde como siempre.- Me puse el collar de protección.

Christian me miró dudoso un momento y asintió. Se subió detrás mia, cogió el collar poniéndoselo y encendiendolo a la vez que yo. Un traje y un casco especial nos envolvió.- Vámonos.

Salí disparada.

viernes, 29 de abril de 2011

Y sésamo se abrió...

- Esto es.. es..- Me pasé las manos por la cara y me eché el pelo hacia atrás. Me había quedado muda, sobre todo al leer las últimas frases.- ¿Todo el mundo les oía..? Pero eso es imposible.. Parecen partes de conversaciones.. de todas partes.. y creo..- Resoplé.- ¿Qué haces Alex..? Cualquiera diría que estás hablando sola, como siempre. Me acomodé de nuevo, respiré hondo.- Sea como sea.. esta noche me enteraré de todo lo que ocurrió.

Cuarto suceso:

Las erupciones fueron más que un aviso, su actividad paró pasadas exactamente 6 noches.

Seis horribles noches adornadas con lenguas de fuego que iluminaban el mundo entero.

Pero eso no fue lo peor, lo peor fue lo que trajeron con ellas en su último suspiro. Por cada volcán, por cada último esfuerzo de cada uno, un trozo enorme, tan rojo y brillante como el rubí, fue expulsado de su prisión para alcanzarnos. Llegaron a encontrarse a más de 50 kilómetros del punto de expulsión.

Fue bastante extraño este suceso, los científicos no tardaron ni 24 horas en comparar estos mismos trozos con los conocidos “meteoritos”. Coincidían. Al menos en el 90% de materiales desconocidos.

Busqué en la información algún tipo de informe sobre los análisis que consiguieron. Parecía que los científicos estaban bastante atareados.. tan solo habían catalogado 50 elementos y eso no era más que un 30%.- Parece tan.. surreal.- Me froté los ojos.- Tantos detalles.. podría explicar por qué tardaron tanto en enviarme este archivo..- Seguí con aquella historia que posiblemente, si alguien de aquella época la hubiera leído antes de que ocurriera, nos miraría con burla.

Después de tantos fenómenos sobrenaturales, el planeta pareció calmarse. Pareció.

Quinto y último suceso:

Año 2013. Marzo.

Después de las erupciones simultáneas, comenzaron las operaciones de emergencia. Miles de personas unieron fuerzas y juntas se dividieron en busca de recursos, supervivientes y zonas habitables.

La tragedia unió a todo tipo de personas y extrajo de ellas la humildad, la generosidad, la bondad, la sinceridad de sus puros corazones. Todos se ayudaban. Aunque siempre había alguno que caía en la locura. Pero solo, un pequeño porcentaje. Con el tiempo todo fue obteniendo cierta estabilidad, aunque el miedo aún reinaba en los corazones de aquellas personas.

El mundo seguía siendo un desconocido.

Noviembre. 2013.

El día 17 de noviembre, se registró en las zonas de impacto de los meteoritos una niebla azulada. Las fuentes más cercanas perdieron el contacto a los pocos días.

(Nota: Leyendo diversos informes, he encontrado una contradicción sobre la niebla, unos pocos llegaban a describirla roja, aunque la mayoría la describía como azulada)

La Tierra acabó siendo cubierta por esta espesa niebla, como un manto azul que arropó a los humanos y los indujo a un profundo sueño..

Un sueño que duró 80 años.


¿Qué ocurrió al despertar? O mejor, ¿quienes despertaron?


Humanos, desde luego, no.

No podían ser humanos, seres tan puros.

Abrí los ojos desmesuradamente.- ¿Qué..?.- No podía dejar de leer, ahora no.

Solo despertaron 4 seres.. seres sin nombre, sin identidad, sin destino cuyo única posesión era una carta. Una carta para cada uno, pequeñas y metálicas que imitaban a un colgante balanceándose en su cuello mediante una cadena de plata.


El hombre más poderoso, poseía el as de picas.

La mujer más hermosa, el as de corazones.

Un muchacho con más suerte, el as de tréboles.

Y una niña pequeña, el as de diamantes

Ellos eran los cuatro ases..


Cualquiera diría que era una familia sin pensarlo. Pero realmente, todos eran desconocidos entre sí, aunque.. compartían una misión.

Podríamos mencionarlos como ángeles de la guarda, vigilantes de una nueva era..Algo así fueron.

Los cuatro juntos fueron despertando uno a uno, a cada humano. Limpiando sus corazones de cualquier miedo, silenciando sus bocas y abriéndoles los ojos ante las penurias que sucedieron durante cientos de años en este mundo. No debían temer, debían amar cada trozo que pisaban, respirar todo lo que les rodeaba, palpar hasta las piedras, debían aprender a amar, a amar de nuevo la Tierra, la casa en la que vivían y grabar a fuego ese sentimiento en su corazón.

Durante 180 días, los ases fueron despertando corazones, durante esos 180 días, la Tierra empezó a sentirse querida por primera vez en cientos de años.. Y los ases, ante su victoria, proporcionaron a los humanos de nuevo la capacidad de hablar..

Gracias..”.

Gracias..”.

Principalmente, empezaron por algo esencial. Aprendieron a acomodarse a ella y no a obligar que la Tierra se acomodara a ellos. A no torturarla ni a ella ni a sus otros hijos. Era un verdadero paraíso. Bosques con una fauna que no envidiaría a ningún cuento de fantasía, praderas, montañas enormes y nevadas, montes, animales, una vegetación exuberante, desiertos, ríos de aguas cristalinas, lagos, fuentes naturales, aire puro y limpio... como si la Tierra acabara de nacer de nuestra propia fantasía.

Y los humanos.. los humanos esta vez se adaptaron de una forma inimaginable. Comenzaron a organizarse, a conocer sus posibilidades, estudiaron los alrededores donde decidían instalarse, vigilaban los miembros de cada especie para controlar la caza, utilizaban medios limpios y poco a poco incluyeron la tecnología limpia en sus vidas. Con el tiempo, los ases decidieron que ya no debían permanecer más tiempo vigilando y que podían descansar hasta nuevo aviso. Cada uno de ellos se dirigió a diferentes puntos del mundo. El as de picas al polo Norte, el as de corazones al polo sur, el as de tréboles al amazonas y finalmente el as de diamantes a África.

- Ahí es precisamente donde se encuentran las 4 capitales del mundo...- dije como si todo empezara a encajar.

Pero hubo un problema mucho antes de lo que cualquiera pudo haber esperado.

Alguien malvado y oscuro, de más de mil nombres y a la vez ninguno robó los colgantes de cada As. Y este acto.. encendió en los mismos Ases, el principal sentimiento que debían borrar de cualquier ser humano.

Odio.

Viajaron furiosos en busca de esa sombra que se burlaba de ellos en sus sueños y pesadillas. Se colaba en sus mentes y los perturbaba, los volvía locos. Al final tomaron la peor decisión y se separaron, cada uno por su lado viajaron en busca de su cordura, de su equilibrio y regresaron a los lugares donde en un principio podrían descansar...

Pero allí solo obtuvieron la muerte, a manos del demonio.

La Tierra lloró su pérdida y la noche envolvió el día, los humanos se movieron, se repartieron en los 4 lugares donde cayeron sus héroes y allí, les rindieron homenaje. Dicen que la magia creada por los corazones allí reunidos creo una barrera en cada hombre, mujer, niño, niña y recién nacido que impedía que el demonio se les acercara.

Pero todo esto es tan solo una leyenda que se cuenta desde hace más 50 años por miedo a que cualquiera, caiga en manos de esta sombra que busca los corazones más débiles entre los mortales para divertirse con ellos y llevárselos a su mundo como esclavos.

Pero nunca viene mal tenerlo en mente.. Porque mientras el amor corra por nuestras venas como por las entrañas de la Tierra, nada ni nadie podrá corrompernos”.




No pude decirle lo que sentía.

Tragué saliva y encendí el ordenador. Por fuera, cualquiera diría que soy una mera adolescente que no puede desengancharse del ordenador. Por desgracia, nadie me conocía lo suficiente.. como para reconocer en mis ojos, la batalla de sentimientos que se libraba en mi interior.

Accedí al link sin pensar en nada, cogí mi libreta electrónica y la conecté, para que toda la información se descargara en ella.


Download completed


Coloqué la almohada para apoyarme y no estar echada del todo, me tapé con la manta y empecé a leer.- Madre mía.. ¿y esto tengo que sintetizarlo esta noche? 400 páginas... joder.. ya podría enviar un resumen..- Me callé nada más ver un archivo adjunto bajo el nombre de: Sínte_sis.-...bleh.


Abrí directamente el resumen y comencé a leer...


Año 2012

Primer suceso:

Un meteorito destruye el vaticano. Inexplicablemente, todos los miembros de la Institución Eclesiástica comienzan a padecer enfermedades desconocidas y aquellos encontrados en la zona del impacto fallecen.

Los daños materiales producidos son catastróficos. El miedo ante otro impacto se extiende. Las autoridades organizan sistemas de seguridad para proteger a los ciudadanos.

Segundo suceso:

Una semana después, los ciudadanos del mundo se unen en un movimiento, reuniéndose todos en los lugares más significativos.

...habían informado de la caída de más meteoritos ese mismo día...

- ¿No fue solo uno..?.- Estaba sorprendida.

La humanidad se enfrentaba a su fin. Todos estaban aterrorizados..

Cientos de meteoritos empezaron a caer a las once de la noche en todas partes del mundo. Incontables.

La noche se incendió”

Casualmente todos estos meteoritos cayeron en zonas con un presente o un pasado oscuro en la historia de la humanidad.

Murieron dos tercios de la población mundial.

Tercer suceso:

Febrero de 2012. Un mes después.

Los científicos supervivientes obtuvieron información desconcertante. No eran meteoritos, estos objetos no procedían del espacio exterior. Imágenes captadas por un satélite demostraba que se habían formado en la atmósfera de forma inexplicable.

Obtuvieron muestras de los puntos de impacto y los análisis demostraban una composición desconocida. Poco después de este estudio, los volcanes de todo el planeta se unieron a la fiesta.

1581 erupciones volcánicas.


El planeta quiere acabar con todo ser vivo”.

El mundo se nos echa encima”.

Ya solo nos queda decir adiós”.

¿Por qué? ¿Por qué hemos tratado tan mal a quien nos ha dado todo? El mundo tiene todo el derecho a destruirnos.. perdimos nuestra oportunidad por dejarnos llevar por nuestra arrogancia y egoísmo.”

Solo hemos podido heredar la muerte, gracias”.

Seamos realistas, no veré a mi hijo nacer”.

Estoy segura que algo tiene que pasar, por una vez el fin del mundo no parece tan desencaminado como nos creemos..”

Esto es así, lo único que puedes hacer es sentirte mejor contigo misma y haciendo algo por el mundo incluso en estos momentos.”

Mamá, tengo miedo”.


Nadie sabe como, pero todo el mundo oyó esas voces.

miércoles, 27 de abril de 2011

Y sésamo se abrió...

- Vaya.. - Me froté los ojos.- Esto es alucinante..- Miré otra vez la hora.- Aún faltan diez minutos para que pase esa hora...- suspiré.- Voy a ducharme, así me despejo y me preparo un chute de chocolate blanco con crema de frutos del bosque.. mmm..

Apagué el ordenador y salí de mi habitación deslizandome por las escaleras que permitían que bajara al salón-cocina y cayera encima del sofá de cuero negro. Levantándome de un salto, en tres pasos llegué hasta la nevera.- Veamos.. quiero chocolate blanco...- La nevera tenia una pantalla táctil en la parte frontal.- con crema de frutas del bosque...- Empecé a pulsar varias opciones.- Bien..

¡Ding!

La nevera abrió un compartimento donde habia chocolate blanco y un tubo con la crema. La cogí, lo preparé y lo metí todo en el microondas.- Cinco minutos... ¿Verdad, Mamá?.- Miré nuestra foto que estaba encima de la televisión y sonreí.- ¡A-aahora a la ducha!.- Corrí saltando el sofá y me metí en el aseo.

No era ni muy grande ni muy pequeño, tan solo tenia lo básico y una pequeña planta que le daba color. Pulsé un botón y una baldosa del suelo comenzó a iluminarse de un color azul claro. Me situé encima de ella, ya desnuda, y el agua empezó a brotar por todos lados, chocando contra mi piel de una forma suave pero firme.

Empecé masajeando mi cabello. El jabón empezaba a unirse al baile del agua y cerré los ojos..


- ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!.
-
Un grito desgarrador retumbó en mis oidos.

- ¿..Mamá..?, ¿¡¿!... Mamá...?!?!


Abrí los ojos.

Mis lágrimas caían confundiéndose con las gotas que se paseaban libres por mi cuerpo.

¡¡... Mamá.. no te mueras..!!

Me apoyé en la pared.

¡¡... MAMÁAAAAAAAAAAAAAAAAAAA...!!

Pulsé un botón y el agua empezó a perder impulso. Estaba temblando y me apoye en el lavabo.. Mis lágrimas caían con más fuerza. Apreté con fuerza y rabia, tenia los puños rojos.-...Te odio...- Miraba a esa chica de ojos verdes relucientes.. que se reflejaba en el espejo.

-.. Te odio...- Te odio por no haber podido salvarla..Por haberte quedado ahí quieta, impotente.. por no haber hecho nada. Por solo haber visto como sus ojos se cerraban y perdían esa luz que iluminaba nuestra vida.. esos ojos que.. siempre me habían amado.

Porque ya nada es igual.


¡Bum!



- Alex, ¿estás en casa?.- Mi padre.- ¿Alex? Tengo que hablar contigo..

Ya me parecía raro que llegara a casa.. hacía dos días que no se pasaba por aquí.- Estoy en la ducha, espera un momento por favor.

- No tengo tiempo, cielo.- Cerré los ojos con un gesto de dolor.- Yo.. bueno.. quería disculparme por mi ausencia estos dos días.. yo..

No soportas estar cerca de mí. Lo entiendo, te recuerdo demasiado a ella, a ella y a ese día..

- Yo.. lo siento.. Necesitaba despejarme. Pero ahora estoy mucho mejor, aunque por desgracia.- Sabes que eso no es lo que piensas, en el fondo te sientes aliviado.- me envían un tiempo fuera de aquí... No puedo llevarte contigo porque serán solo dos meses y bueno.. Sé que eres una chica responsable..

Salí del baño sigilosamente y vi como mi padre se movía nervioso, mirando a todos lados, hasta que se encontró conmigo.- ¿Y bien?.- Pregunté enfrentando la mirada con la suya.. aunque no por mucho tiempo. La apartamos enseguida, él a un cuadro de un barco y yo a sus hombros o más allá, tal vez a la pared. Simplemente desaparecimos.

Sonrió con pena.- Sé que puedes apañartelas sin mi. Te enviaré dinero. Cualquier cosa.. tienes mi teléfono personal o si no es algo muy grave.. habla con Julia, sé que estará dispuesta a ayudarte con lo que sea..- Miró el reloj.- Ya es muy tarde y tengo que coger un avión... Por cierto, ¿Qué haces aún levantada? ¿No tienes clase mañana?.- Me preguntó mientras recogía unos cuantos papeles y los metía en su maletín.

Cogí mi bol de chocolate y crema.- Me he quedado dormida haciendo un trabajo, y tengo que acabarlo esta noche, sea como sea.- Me dirigí hacia las escaleras.- Que tengas un buen viaje..

Mi padre solo asintió mientras se colocaba, como podía, la corbata.


- Agh.. odio los trajes y estas cosas que nos obligan a atarnos al cuello, de verdad.. ¡Son imposibles!.- Una niña pequeña que le observaba se rió de él. En cambio, la mujer que estaba a su lado solo sonrió dulcemente, aunque sus ojos mostraban un brillo juguetón.- Tu papá siempre está igual, ¿verdad Alex?.- Se reía un poco mientras cogía la corbata de su padre y se la colocaba perfectamente.- Ya está, cariño.

- No sé que haría sin ti..- Miró con amor a la mujer mientras oía una queja.- Y a ti también, gamberra.- Se lanzó a por la niña, con la cual acabó en el sofá haciéndose cosquillas mutuamente.

Noté como una lágrima amenazaba con desbordarse otra vez. Me giré rápidamente y subí. Una vez arriba, me apoyé en la barandilla y miré a mi padre de reojo un segundo. Ya estaba a punto de marcharse.- Dos meses... Mamá..- Miré mi cama desde ahí, fui con la intención de echarme pero me di la vuelta.- ¡Papá yo...!


¡Bam! - Se oyó como la puerta principal se cerraba.


¡..te quiero..!